No con mi dinero

Frente al bipartidismo instaurado durante las últimas décadas en el escenario político español, en la actualidad están surgiendo terceras y cuartas alternativas políticas. Éstas, en ocasiones, son fruto de movimientos desde la base social como consecuencia del desencanto y del hartazgo de la ciudadanía frente la prevaricación, el cohecho y la malversación de fondos públicos, y de la incertidumbre generada por la reciente crisis económica.

En el escenario financiero está ocurriendo algo similar. Frente a los escándalos de las acciones preferentes, las posibles irregularidades cometidas en la salida a Bolsa de Bankia –además de las denominadas tarjetas “black”-, las retribuciones excesivas de los directivos de las antiguas cajas de ahorros, los contratos de hipoteca abusivos, los rescates financieros sólo a los más pudientes, la ciudadanía también está reaccionando, promoviendo unas finanzas más éticas e inclusivas.

En numerosas ocasiones se ha argumentado que estos abusos financieros se han podido cometer debido a la falta de educación financiera de la población española. A esto se añade la creciente complejidad de los productos financieros. En este sentido, según el Programa Internacional de Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2012 de la OCDE sobre la competencia financiera de los jóvenes de 15 años, España se situaba por debajo de la media de los 18 países participantes en el estudio.

Para afrontar esta deficiencia, desde el año 2008, la CNMV y el Banco de España están desarrollando un Plan de Educación Financiera generalista a escala nacional, bajo las recomendaciones y los principios sobre educación financiera definidos por la OCDE y la INFE (International Network for financial Education). Uno de los resultados ha sido la creación del portal www.finanzasparatodos.com cuyo objetivo es facilitar información y herramientas prácticas a los ciudadanos para adoptar decisiones financieras apropiadas a lo largo de su vida. Pero para evaluar el impacto de este Plan, todavía hay que esperar.

Sin embargo, a pesar de que la población española pueda carecer de una educación financiera apropiada, en los últimos años está desarrollando una mayor “ciudadanía financiera”, exigiendo una mayor ética y transparencia a las entidades financieras. Basta con fijarse en el reciente repunte que está experimentando la inversión socialmente responsable y la banca ética en nuestro país.

La inversión socialmente responsable (en adelante “ISR”) es una “filosofía de inversión” que considera tanto criterios financieros (rentabilidad-riesgo) como criterios extra-financieros (medioambientales, sociales y de buen gobierno) en los procesos de análisis y toma de decisiones de inversión, sin tener por ello una menor rentabilidad. La ISR es aplicable a todos los productos financieros: fondos de inversión, planes de pensiones, seguros de vida ahorro y fondos de capital riesgo. Los productos ISR pueden ser gestionados y comercializados tanto por los bancos tradicionales como por la banca ética, también conocida como banca social. Ésta última es un modelo innovador de negocio bancario basado en uso responsable y transparente del dinero. Los bancos éticos son entidades financieras que captan ahorro para invertir o financiar únicamente iniciativas y empresas de la economía productiva, sostenibles, ecológicas y con un enfoque social.

El origen más inmediato de la ISR se remonta a los fondos éticos surgidos en Estados Unidos e Inglaterra en los años setenta para atender a los inversores que querían excluir a las empresas vinculadas con la guerra de Vietnam o el apartheid, o a los fondos ecológicos de los años ochenta fruto de la reacción de la comunidad inversora ante los accidentes de Bhopal, Chernobyl o Exxon Valdez.

Aunque en España, este tipo de inversiones es relativamente nuevo, según el Observatorio 2011 de la ISR elaborado por ESADE y el BBVA, el patrimonio gestionado bajo criterios ISR en nuestro país a finales de 2010 era de 15.231 millones de euros, con un total de 1.136.735 partícipes, representando un crecimiento del 8% y el 40% frente al año 2009, respectivamente. No obstante, se trata sobre todo de ISR institucional liderada por fondos de pensiones de empleo. Pero si nos fijamos en el mercado “retail”, a finales del año 2007 se comercializaban en el mercado financiero español 61 fondos de ISR, frente a 80 a finales del año 2009. En tan sólo dos años de crisis económica, la demanda por los fondos ISR creció un 30 por ciento. En definitiva, tanto las instituciones como los particulares están demostrando un creciente interés por este tipo de inversión en nuestro país.

De igual modo, en España estamos asistiendo en los últimos años a un fuerte crecimiento de la banca ética. Desde finales de los año 90 opera en España una de las entidades más representativas del sector de la banca ética europea, Triodos Bank. Pero ha sido en los últimos cuatro años cuando esta entidad ha experimentado un notable crecimiento. El banco ha conseguido multiplicar por más de seis el número de cuentas de clientes, pasando de 26.563 en el año 2009 a 170.068 en el año 2013[1]. Otro hito es el de Fiare Banca Ética, que con pocos años de historia y apenas estructura organizativa, cuenta con 36.815 socios y 976 millones de euros captados como ahorro[2]. Por último, destacar la labor de Microbank, el banco social de “la Caixa” constituido en el año 2007 con el objetivo de canalizar microcréditos a segmentos de la población desatendidos por la banca tradicional. Desde el inicio de su actividad, Microbank ha concedido 225.056 microcréditos, de los cuales 46.026 se han destinado a la creación de empresas, estimándose que de media generan 1,81 puestos de trabajo entre colectivos vulnerables (Instituto de Innovación Social de ESADE, 2015).

En definitiva, la crisis ha incitado también en el sector financiero un proceso de reflexión y debate sobre las implicaciones humanas, sociales y éticas de las operaciones bancarias. Como resultado, la actividad financiera en España, siempre como producto de la libertad y la voluntad de las personas que intervienen en la misma, está evolucionando en los últimos años hacia un modelo de banca más ética, transparente e inclusiva. Para muchos, bajo el lema de “no con mi dinero”.

[1] Triodos Bank (2015): www.triodos.es.

[2] Fiare (2015): www.fiarebancaetica.coop.

Por Silvia Rico. Profesora Asociada. Facultad de CC. Económicas de la USP CEU

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